Marina del Este colabora con la Universidad de Cádiz en un proyecto para estudiar la biodiversidad marina

El puerto participa en el proyecto BENTO, que permitirá analizar la evolución de las especies marinas y detectar de forma temprana la presencia de organismos no nativos

El puerto deportivo Marina del Este colabora con la Universidad de Cádiz en el desarrollo del proyecto BENTO, una investigación centrada en mejorar el seguimiento de la biodiversidad marina en entornos portuarios y espacios naturales de la costa andaluza.

El proyecto está desarrollado por el Instituto Universitario de Investigación Marina de la Universidad de Cádiz (INMAR-UCA) y contempla trabajos en diferentes puntos de las provincias de Cádiz, Málaga, Granada y Almería. La ubicación de Marina del Este permite incorporar al estudio un enclave portuario próximo a un espacio natural protegido de especial valor, como el Paraje Natural Acantilados de Maro-Cerro Gordo.

Tal y como ha explicado Ignacio Gestoso, ecólogo marino e investigador del INMAR-UCA, “queremos trabajar en distintos entornos a lo largo de la costa oriental de Andalucía hasta el Estrecho de Gibraltar. La ubicación del puerto Marina del Este y su cercanía a los Acantilados de Maro-Cerro Gordo lo convierten en un emplazamiento especialmente interesante para comparar la biodiversidad del puerto con la de zonas naturales próximas”.

Las estructuras están instaladas en distintas zonas del interior del puerto deportivo

La investigación ya ha comenzado después de que hace unas semanas se instalaran unos pequeños paneles experimentales sumergidos en distintas zonas del interior del recinto, sujetos de forma reversible a los pantalanes y sin afectar a las instalaciones ni a la actividad diaria del puerto. Estas estructuras permiten estudiar qué organismos se adhieren a ellas, cómo evoluciona su colonización y si se detecta la presencia de especies no nativas.

El equipo investigador realizará fotografías periódicas para seguir la evolución de los paneles y recogerá muestras mínimas para su posterior análisis en laboratorio. Los trabajos se desarrollarán hasta noviembre de 2026, momento en el que las estructuras serán retiradas o sustituidas.

Uno de los principales objetivos de BENTO es conocer mejor la biodiversidad que se desarrolla en los entornos portuarios y compararla con la existente en espacios naturales cercanos. El proyecto también permitirá avanzar en la detección temprana de especies exóticas marinas y conocer su posible expansión hacia otras zonas del litoral.

“Los puertos son lugares centinela en los que se pueden concentrar los esfuerzos de seguimiento de la biodiversidad y facilitar la detección temprana de especies exóticas marinas. Trabajar en diferentes puertos andaluces nos ayudará, además, a sentar las bases de una red de monitorización a escala regional”, ha señalado el investigador.

 

Para Manuel Raigón, director gerente de Marina del Este, esta colaboración da continuidad a una línea de trabajo muy presente en la gestión del puerto. “Marina del Este mantiene una apuesta constante por la sostenibilidad, la investigación y la conservación del medio marino. Abrir nuestras instalaciones a proyectos científicos como BENTO nos permite contribuir al conocimiento del entorno y avanzar hacia una gestión portuaria cada vez más integrada en él”, ha apuntado Raigón.

Sostenibilidad y regeneración del entorno marino

La colaboración con la Universidad de Cádiz se suma a otras iniciativas medioambientales desarrolladas en Marina del Este, como la instalación de seis microarrecifes biomiméticos junto a la empresa Ocean Ecostructures. Estas estructuras, conocidas como Life Boosting Units, están diseñadas para imitar el funcionamiento de los arrecifes naturales y favorecer la regeneración del ecosistema dentro del puerto, creando nuevos espacios de refugio y alimentación para peces, algas y otros organismos marinos.

El primer seguimiento científico, realizado seis meses después de su instalación, identificó 34 especies en los microarrecifes, frente a las 19 registradas en la pared del puerto utilizada como zona de control. Los resultados reflejan un aumento del 79 % en la riqueza de especies y la generación de 14,2 kilos de biomasa, además de una evolución positiva de las comunidades marinas asentadas sobre estas estructuras.

Juan Manuel De Haro:
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