La subsede de Almuñécar acoge un homenaje al rompedor disco de Enrique Mortente y Lagartija Nick, dentro del programa del Festival Internacional de Poesía de Granada en la provincia
Antonio Arias y Soleá Morente rememoran historias de la gestación del disco, junto a Juan Pinilla
El Festival Internacional de Poesía de Granada convirtió este miércoles la Casa de la Cultura de Almuñécar en un territorio de memoria, música y emoción compartida. Treinta años después de la publicación de ‘Omega’, el disco revolucionario de Enrique Morente y Lagartija Nick, el legado de aquella obra volvió a respirarse en una charla-concierto protagonizada por Soleá Morente y Antonio Arias, bajo la conducción del cantaor y escritor Juan Pinilla.
La velada, presentada por Paqui García Garrido, fue mucho más que un homenaje musical: se convirtió en una conversación íntima sobre la creación, la familia, la poesía y la resistencia artística. Entre recuerdos personales, reflexiones culturales y canciones interpretadas en directo, el público asistió a una reconstrucción emocional de uno de los discos más influyentes de la música española contemporánea.
“Omega abrió una grieta por la que todavía sigue entrando el aire de lo posible”, resumió Juan Pinilla al inicio del encuentro. El cantaor definió aquella obra como “una declaración radical de libertad estética” que transformó no solo el flamenco y el rock, sino también la manera de entender la creación artística en España.
Soleá Morente evocó una infancia atravesada por la música, la literatura y las interminables tertulias creativas que acompañaron la gestación del disco. Recordó cómo su padre, Enrique Morente, la introdujo en el mundo de la poesía y alentó su formación universitaria en Filología Hispánica. “Gracias a él descubrí la literatura. Me encantaría ser lectora profesional”, confesó entre risas.
Lorca, uno más de la familia
La artista granadina describió a Federico García Lorca como “uno más de la familia”, una presencia constante en el hogar de los Morente. “Mi padre nos hablaba tanto de él, que de pequeñas pensábamos que algún día iba a venir a vernos”, relató.
También rememoró sus primeros recuerdos de ‘Omega’: los ensayos nocturnos, el impacto emocional de aquellas canciones y su debut sobre un escenario siendo apenas una niña, enfundada en una chaqueta plateada “como los Lagartija” que su padre le regaló para vencer la timidez. “Sabía que allí estaba pasando algo importante, aunque todavía no entendiera qué era”, explicó.
Por su parte, Antonio Arias reconstruyó el contexto creativo y vital que desembocó en ‘Omega’. Habló de los primeros años de Lagartija Nick, de la influencia poética de su hermano Jesús Arias y del deseo de “romperlo todo” desde la música y las letras. El músico recordó que el proyecto nació desde la amistad y la intuición artística, sin conciencia real de la dimensión histórica que terminaría alcanzando.
“Nosotros no sabíamos el huracán que se estaba formando alrededor”, confesó. “Lo único que queríamos era ir a casa de Enrique, sacar canciones, beber vino y crear”.
Arias también relató la incomprensión inicial que sufrió el disco tanto en ciertos sectores del flamenco más ortodoxo como en parte de la escena rockera. Recordó especialmente la hostilidad de algunos espectadores en los primeros conciertos y el silencio de buena parte de la crítica musical. “En el mundo del rock el disco fue ignorado. Ninguna revista nos entrevistó. Y en el flamenco hubo quien nos llamó asesinos”, rememoró.
Lejos de dramatizar aquellos episodios, el músico los interpretó como parte inseparable de la naturaleza de ‘Omega’: una obra incómoda, libre y ajena a cualquier cálculo comercial. “Se hizo desde la no pretensión absoluta, y quizá por eso sigue funcionando”, afirmó Soleá.
Influencias literarias en ‘Omega’ y en la familia Morente-Arias
Durante la conversación surgieron nombres como Leonard Cohen, Val del Omar, Antonio Machado, Alejandra Pizarnik o Virginia Woolf, revelando hasta qué punto la poesía y la literatura forman parte esencial del universo creativo que rodeó y sigue rodeando a ‘Omega’.
“La música tiene que estar viva dentro de las casas”, dijo Soleá en uno de los momentos más celebrados de la tarde, mientras Antonio Arias resumía el espíritu del proyecto en una frase sencilla: “Omega es familia”.