A todo ello se sumó la visita de varias narcolanchas a la bahía de La Herradura buscando resguardarse del fuerte vendaval.
Tal y como anunció el Consistorio sexitano atendiendo los avisos desde los Servicios de Emergencia de la Junta, la borrasca KRISTIN ha dejado “importante huella” en la primera jornada de ALERTA Naranja con las lluvias, viento y oleaje.

Por un lado, las intensas lluvias que descargaron a primera jornada llenaron los cauces de los ríos Verde, Seco y Jate, junto a ramblas y barrancos de importante caudal que estuvo acompañado de cañaveras y restos de vegetales que el oleaje depositó en las playas de San Cristóbal, Fuentepiedra y Puerta del Mar, en Almuñécar, y, en el caso de La Herradura, también los llevó a ocupar buena parte del vial del paseo Andrés Segovia, desde el edificio “Las Olas” hasta Peña Parda, afectando a la circulación hasta entrada la tarde.

Preciosamente, el operativo de limpieza, con medios mecánicos y empleados de la empresa de FCC, dejó expedito el vial al caer la tarde y quedó abierto con normalidad, e incluso, se empezó a amontonar las cañaveras y restos de vegetales que ocupando el lateral junto a la playa.
El vendaval en la mar alcanzó a varios chiringuitos, mobiliario de playa, pasarelas y, además se llevó mucha arena.

Narcolanchas
Sin embargo, buena parte de la mañana las fuerzas de seguridad, Policía Local y Guardia Civil de Almuñécar estuvieron ocupados con la “visita” a la bahía de La Herradura de varias narcolanchas que intentaban protegerse del fuerte temporal de vendaval como hacía décadas no se recordaba. Una de las citadas embarcaciones, dotada con cuatro motores fueraborda de gran potencia, por causas que se investigan, quedó varada en la playa, cerca del chiringuito “Bambú”, cargada de decenas de bidones de gasolina. Recuperado los bidones de gasolina, algunos de ellos esparcidos por la orilla, se solicitó una potente máquina retro y un camión remolque para retirar y transportar la narcolancha fuera de la playa.

Mientras tanto, la segunda embarcación, dotada de protección para los tripulantes y cubierta con una lona el resto de la misma, sorteaba las olas en medio de la bahía esperando que amainara el temporal y cambiar de ubicación, tal y como así ocurrió ya entrada la tarde.
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